Sana sinodalidad sólo en la CONCIENCIA DE LA PROPIA INDIGENCIA [Retiro Sana Sinodalidad, 03 de 10]

Sana sinodalidad sólo en la CONCIENCIA DE LA PROPIA INDIGENCIA [Retiro Sana Sinodalidad, 03 de 10]

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fraynelson (Fray Nelson Medina) fraynelson (Fray Nelson Medina)

El retiro insiste en que la sinodalidad solo puede comprenderse correctamente si la Iglesia se contempla como misterio y no únicamente como una institución humana, evitando así reducirla a luchas ideológicas o políticas eclesiásticas. La Iglesia nace del corazón de Cristo y del don de la gracia; por ello, solo quien reconoce su propia indigencia espiritual puede acoger verdaderamente la acción salvadora de Dios. Existen dos caminos para descubrir la propia pequeñez: el asombro ante la grandeza de Dios y el arrepentimiento, que derriba la soberbia y abre el corazón a la gracia. La humildad protege contra el pecado. Se recuerda la enseñanza de San Antonio Abad, según la cual el enemigo encuentra más difícil atrapar a quien es pequeño y humilde que a quien está dominado por el ego. Fray Nelson distingue entre las semillas del arrepentimiento y el arrepentimiento pleno. Las primeras son: temor, vergüenza y dolor, sentimientos que todavía permanecen centrados en uno mismo. La contrición, en cambio, es el arrepentimiento perfecto: el dolor profundo por haber ofendido a Dios, no simplemente por las consecuencias personales del pecado. La simple atrición lamenta el pecado principalmente por miedo, vergüenza o sufrimiento propio. Diversos relatos del Génesis ilustran las semillas del arrepentimiento: Caín manifiesta temor a las consecuencias; los hermanos de José sienten vergüenza y dolor, pero aún no alcanzan un arrepentimiento plenamente orientado hacia Dios. La Ley de Moisés educó progresivamente al pueblo mediante sacrificios de expiación, ritos de purificación y el chivo expiatorio, preparando la conciencia para comprender la necesidad del perdón y de la conversión. El ejemplo culminante del Antiguo Testamento es el arrepentimiento de David tras su pecado con Betsabé y el asesinato de Urías, provocado por la confrontación profética de Natán: «Tú eres ese hombre». La expresión del Salmo 51: «Contra ti, contra ti solo pequé», revela que la raíz del pecado no es ún