No Es Un Arma: Ni contra la Tradición ni contra el Papa [Retiro Sana Sinodalidad, 09 de 10]
Esta predicación recapitula el camino recorrido sobre la sinodalidad, apoyado en un trípode espiritual: asombro, arrepentimiento y confianza, culminando en la contemplación de la cruz. El asombro y el arrepentimiento permiten descubrir la propia "nada", no como nihilismo, sino como reconocimiento de que todo es don y gracia de Dios, lo que abre al misterio de la Iglesia. Desde esa perspectiva, la Iglesia deja de verse únicamente como una institución con tensiones humanas o ideológicas, y se contempla como un misterio de gracia que conduce a la humanidad hacia su plenitud. La cruz reúne los tres pilares espirituales: revela el inmenso amor de Dios (asombro), la gravedad del pecado (arrepentimiento) y la invitación confiada de Cristo a acercarse a Él (confianza). Fray Nelson advierte que la sinodalidad no debe convertirse en una moda, un simple eslogan o una etiqueta aplicada superficialmente a cualquier actividad pastoral. También rechaza utilizar la sinodalidad como un arma para desacreditar épocas anteriores de la Iglesia. Considera que tanto despreciar lo preconciliar como rechazar todo lo posterior al Concilio Vaticano II son expresiones de inmadurez espiritual. Critica entonces tanto el progresismo que afirma que "la Iglesia empezó con el Vaticano II" como el tradicionalismo radical que sostiene que "la Iglesia terminó con el Vaticano II", señalando que ambos repiten una lógica de ruptura semejante a la de los grandes cismas. Destaca la enseñanza de Benedicto XVI sobre la "hermenéutica de la continuidad", es decir, interpretar la historia de la Iglesia como un desarrollo continuo y no como una ruptura entre etapas. Explica que la sinodalidad no crea una Iglesia distinta, sino que expresa una dimensión permanente de la única Iglesia, que sigue siendo una, santa, católica y apostólica. Del mismo modo que puede hablarse legítimamente de una Iglesia misionera, carismática, sacramental, eucarística o inculturada, también puede hablarse de una Iglesia sinodal