El camino hacia el Amor De Caridad [Hacer del Amor una Ofrenda, 1 de 2]

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fraynelson (Fray Nelson Medina) fraynelson (Fray Nelson Medina)

Fray Nelson presenta el encuentro como un “mini retiro” titulado “Hacer del amor una ofrenda”, explicando que la ofrenda más valiosa para Dios no son los bienes materiales, sino la propia vida ofrecida con amor. Basándose en Romanos 12 y 1 Corintios 13, enseña que ofrecer el propio cuerpo solo tiene verdadero valor cuando está animado por la caridad; sin amor, cualquier sacrificio pierde su sentido. Advierte que el amor puede deformarse por el amor propio desordenado, siguiendo a Santa Catalina de Siena, quien identifica este amor egoísta como la raíz del pecado. Explica que el amor humano está llamado a transformarse en amor de caridad, conforme al mandato de Cristo: “Ámense como yo los he amado”, un camino que exige renuncias, purificación y perseverancia. Recurre a Oseas, Jeremías y el Apocalipsis para mostrar que el amor auténtico madura atravesando el “desierto”, pero sin perder las cualidades del amor primero. La primera característica del amor primero es el asombro: mantener viva la capacidad de maravillarse por Dios, su providencia, la Eucaristía y la vocación recibida. Advierte que cuando se pierde el asombro, nace la necesidad de protegerse, poniendo como ejemplo a Judas Iscariote, quien terminó guardando para sí parte de lo recibido y finalmente traicionó a Cristo. Invita a vivir cada día preparados para la muerte con el mismo asombro con que Santo Tomás de Aquino recibió el Viático, contemplando a Cristo como el precio de su redención. Señala que el amor no debe tener barreras: reservar afecto, tiempo o energía para uno mismo es como alimentar el “fondo de Judas”, mientras que el Evangelio exige incluso amar a los enemigos. La segunda característica del amor primero es la confianza, que se manifiesta en una disponibilidad total para seguir la voluntad de Dios y aceptar la obediencia con generosidad. Explica que cuando se pierde la disponibilidad aparece el capricho, y este aparta a la persona de la protección de Dios y de la comunidad, haciéndo