El Arma SECRETA que Paralizaba al Ejército más Temido de Roma
El Arma SECRETA que Paralizaba al Ejército más Temido de Roma. Roma podía mover legiones, flotas y cónsules... pero también detenerlo todo por el silencio de unos pollos sagrados. En la República romana, el destino de una guerra podía depender de un grano que caía al suelo. En plena Primera Guerra Púnica, Roma y Cartago se disputaban Sicilia, mientras los augurios marcaban cuándo atacar y cuándo retroceder. El ejército romano no solo obedecía a generales; obedecía a los dioses. Frente a Drépano, el cónsul Publio Claudio Pulcro recibió una señal terrible: las aves no comieron. Su respuesta fue brutal: arrojarlas al mar y seguir adelante. La batalla se convirtió en desastre. Adérbal maniobró mejor, la flota romana quedó atrapada contra la costa, y el orgullo de Pulcro terminó hundido bajo las olas. Fuentes históricas: Polibio, Historias I.49–55; Cicerón, De divinatione I.15–16. Suetonio, Tiberio 2; Valerio Máximo, Hechos y dichos memorables I.4.3 y VIII.1.