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DirtyBiology
DirtyBiology se define a sí mismo con una fórmula breve: documentales científicos hechos con amor sobre temas improbables. La definición es exacta en sus dos mitades. Lo improbable es el punto de partida (por qué los franceses dejaron de tener hijos en 1760, cómo pesar la Tierra usando una montaña, por qué la ternura de los animales es una obra maestra de manipulación evolutiva) y el amor se nota en el trabajo de documentación, montaje y escritura que hay detrás de cada pieza. Aunque el nombre apunte a la biología, el canal desborda hace tiempo esa frontera. Hay historia económica y demográfica, con episodios sobre por qué China no protagonizó la Revolución Industrial en el siglo XII. Hay geología y catástrofes reconstruidas a partir de rastros dispersos, como el tsunami huérfano de 1700. Hay astrobiología y cálculo especulativo sobre cuántas civilizaciones quedarían por descubrir. Hay biología en sentido estricto: el ciclo de vida de las plantas de interior, la manera en que las bacterias intervienen en la formación del tiempo atmosférico, lo infinitamente pequeño de lo vivo, o la amenaza que plantearía una vida de quiralidad invertida. Un rasgo distingue especialmente al canal: su disposición a desmontar lo que ya circula como verdad, incluso cuando resulta simpático. Los vídeos sobre el fraude de las llamadas zonas de superlongevidad o sobre lo que creemos saber de las primeras civilizaciones dedican tanto esfuerzo a explicar por qué una idea falsa se hizo popular como a corregirla. Quien llegue encontrará documentales largos, cuidadosamente construidos, que no temen la complejidad ni el reconocimiento de la incertidumbre.
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